Pirineos de Huesca.Bielsa,Ainsa,Broto,Torla,                        
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¡ Con enaguas y a Huesca ¡

 



 

  ¡ Con enaguas y a Huesca ¡
  Gemma Rivero Bravo

Querido Jonathan:

 

¡Cansada y apabullada me hallo!. Cuando emprendí peregrinaje a Huesca, nunca pensé en lo cansino que aquello iba a resultar, claro que, con enaguas es difícil hacer senderismo... si, mi amado, lo que oyes; al verme arropada por aquellos paisajes maravillosos, aquellas montañas vecinas de Dios, aquel bucólico río que amedrentaba a mis ojos sin uso de estos placeres, me solté los tirabuzones, me arremangué las enaguas y con unas zancadas que ni un oso pardo en extinción, me propuse aliviar curiosidad sobre Pirineo Aragonés. Mi madre, que bien se halle en el cielo (o en el infierno) me lo dijo una vez: “- Adelaida, hija mía, eres de delicada como un orangután emporrado, debes adoptar formas femeninas, no animales-“ Y yo que siempre quise a mi madre, (como se quiere a una madre), le saqué un dedo y la lengua y me fui tras mis correrías, pero no me ando por ramajes, y te casco: en tus misivas, me hablabas de conocer dicha al abordar llanuras que descienden suaves al Ebro, donde se puede ejercitar el cuerpecillo al son de diferentes actividades como:  rafting, puenting, escalada en Vadiello, volar en parapente, descender barrancos, visitar el parque nacional de Ordesa, el Valle de Ansó y un largo etcétera que no me da hoja. Total, que yo para conocer y guardar en el recuerdo, pues mi idolatrado, me dediqué en mi estancia a hacer actividades como si hubiera tomado una sobredosis de micebrinas, mientras subía y bajaba ( a todo esto con una cara de loca de no te menees Enésimo que nos caen berenjenas...) me aturdía, me despejaba, lloraba y reía; mientras mi cuerpo, consagrado al arte de descubrir los encantos de Huesca, se quejaba de poco descanso y mucho meneo, pero yo, que soy ducha en hacer el lerdo, iba olvidando las horas de sueño, hasta que caí desplomada en brazos de un señor con barba, que estaba tirando una foto en el castillo de Montearagón. Cuando recuperé el sentido, me hallé en una casa rural en plena natura, gentes abiertas y amables me dieron de beber y de comer, y yo, que soy de tozudez familiar, le di las gracias y me puse en  pie para seguir moviendo mis patas. Unas manos me detuvieron, pero como ando mal  de perseverancia y de extremidades inferiores, me dejé ir... El sueño abrazó mi cuerpo extenuado de tanta visita y tanta excursión y caí en los brazos de Morfeo hasta bien pasada la medianoche. Al día siguiente, emprendí mi viaje de vuelta,  (en autobús querido... las patas obviaban mis órdenes) pero con el gusto de haber recorrido parte de la magnificencia del verde de Huesca, un manjar de nuestra España de obligado conocer. “¡Volveré!”les grité a mis preciados campos,“ ¡volveré sin tacones y sin enaguas, dispuesta a todo, como loca al viento!” sentencié con la voz y la cabeza, mientras dejaba atrás un tiempo maravilloso; y es que mi capullito de alelí,  Huesca te invita al regreso y al deleite (eso sí, con atuendos adecuados...)

Sin más, tu amada y sumisa:

Adelaida

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